Qué es el value-based care y cómo afecta a la industria farmacéutica.

November 8, 2019

Los sistemas sanitarios del mundo presentan desafíos similares. Entre otras cuestiones, deben hacer frente al envejecimiento poblacional y a la necesidad de adoptar nuevas tecnologías, con el consecuente incremento en el gasto que conlleva. Gran parte de la creciente factura del gasto sanitario es explicada por las prescripciones médicas. A modo de ejemplo, el gasto farmacéutico hospitalario en España creció un 9,1% entre 2017 y 2018, lo que constituye el mayor incremento de este ítem en los últimos 5 años. Por el contrario, el gasto general en salud apenas subió un 3,1%.

Está claro que la situación representa un reto para los gobiernos y otros actores claves de la salud. Se necesita incrementar la eficiencia del gasto destinado a medicamentos, brindando la mejor atención sanitaria posible al mismo tiempo que se evita el creciente peso de la partida de medicamentos en las cuentas públicas y los bolsillos de los pacientes. En este contexto, surge la idea del “value-based care”, un modelo en el cual los proveedores del sistema de salud reciben una contraprestación en función de resultados y mejoras reales de salud de los pacientes.

Este nuevo paradigma parece poner a prueba la capacidad de adaptación de la industria farmacéutica por dos motivos fundamentales. En primer lugar, la adopción del value-based care significa que cada vez existen más criterios de evaluación a la hora de definir que una nueva droga ha sido exitosa o no. Por otro lado, el value-based care involucra la utilización de datos del mundo real, “real world evidence”, que se define como “toda información sobre la atención de salud que se recoge fuera de las restricciones controladas de los ensayos clínicos aleatorizados convencionales, con el fin de poder evaluar lo que realmente está sucediendo en la práctica clínica normal”1. Es decir, se busca hacer conclusiones sobre la efectividad y seguridad de los medicamentos en la población en general, no solamente mediante ensayos clínicos, sino mediante información recogida de la práctica clínica diaria.

Una consecuencia del value-based care es la necesidad de evaluar los fármacos a lo largo de todo su uso. De esta manera, el campo de juego tradicional de la farmacéutica se expande más allá de las actividades estrictamente relacionadas con la intervención y la terapia. Aguas arriba, la lógica de buscar mejoras en el bienestar de la población hace que surjan oportunidades en lo que respecta a la prevención y la identificación de pacientes no controlados. Aguas abajo, el seguimiento y monitorización del tratamiento una vez que los medicamentos ya se encuentran en el mercado representa otra extensión a la cual deben atender.

En otras palabras, la necesidad de innovar se traslada a la totalidad de la cadena de valor farmacéutica, lo que abre las puertas a nuevos partnerships y colaboraciones estratégicos. Estas alianzas serán fundamentales en el proceso de reorganización del modelo de negocios farmacéutico a partir del value-based care, ayudando a responder preguntas como en dónde focalizar los gastos de I+D, cómo posicionar los productos existentes y cómo rearmar el ciclo de desarrollo de nuevas drogas. Sea cuál sea la respuesta a estas preguntas, está claro que será clave el uso de tecnologías que permitan una captura completa de datos del mundo real, tomando en cuenta al mismo tiempo la seguridad y protección de datos.

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1 Rodrigo, S. (2018). Estudios reales para la vida real. Rev Econ la Salud, 13(2), 236-247.



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Javier de Oca

CEO and Chairman of IOMED

Management Specialist, Passionate about Int. Cooperation & Africa