Agilidad y seguridad.

En búsqueda del stack perfecto.

May 26, 2020

En los tiempos que corren, la agilidad en la entrega de aplicaciones que nos ayuden a iterar nuevos modelos de procesamiento de datos es esencial. En el sector tecnológico nada dura para siempre, incluso a veces hablamos de una vida útil de unas pocas semanas. Saber adaptarse a estos cambios es esencial. La clave es ser ágiles desde el primer día, lo que permite ser rápidos y evolucionar nuestros modelos de manera continua y eficiente.

Hay tecnologías que permiten este ritmo de desarrollo como el Cloud, Kubernetes, Prometheus, Docker y un sinfín de otras. Hoy en día el concepto de servidor ha cambiado: hace unos años lo sacábamos de una caja, le instalábamos el sistema operativo, lo instalábamos en un armario, etc. Actualmente, con la existencia de plataformas Cloud, este concepto ha evolucionado enormemente: ahora un servidor es una instancia en la que puedes modificar características, apagarla e incluso destruirla cuando ya no la necesitas. Esta flexibilidad que nos permiten los Clouds es esencial y, combinada con el desarrollo de software basado en microservicios, nos da muchas posibilidades.

El Cloud unido a Kubernetes hacen el stack perfecto para IOMED. Esta ha sido la apuesta y nos proporciona la agilidad para poder sacar nuevas versiones a diario de nuestros modelos. Toda esta tecnología nos permite adaptarnos a cada cliente en todo momento, ya que nada es estático ni permanente. Nuestra infraestructura escala dependiendo de, por ejemplo, las características de los textos clínicos que serán analizados, de si existen muchos datos para anonimizar o si necesitamos incrementar la velocidad de procesado de datos. De esta manera somos eficientes con los recursos tanto en nuestra plataforma Cloud como en la plataforma Cloud de nuestro cliente.

No hay que olvidar que la velocidad no debe de estar reñida con la seguridad. Este tipo de infraestructura nos permite iterar muy rápido para proveer de nuevas funcionalidades pero también mantener nuestros sistemas actualizados.

Citando un caso concreto, en IOMED cada vez que lanzamos una nueva versión de un aplicativo, éste es escaneado buscando vulnerabilidades. Si se detectan problemas en este sentido, no se pone en producción hasta que se hayan solucionado estas cuestiones, manteniendo la seguridad como un pilar fundamental. Por otro lado, no podríamos trabajar de manera eficiente si tuviésemos que estar constantemente alertas de que un servicio deje de funcionar. Si esto sucediera, Kubernetes la reiniciará y todo continuará funcionando. De la misma manera, si un servidor se bloquea, el Cloud lo borrará y proveerá otro nuevo. Parece magia, y es esta “magia” la que precisamente hace que podamos dedicar menos recursos humanos e invertir éstos en tareas que aportan más valor.

Las tecnologías Cloud junto con Kubernetes son y serán esenciales en la creación de nuevas aplicaciones, el desarrollo de software, la mejora continua y el mantenimiento de la seguridad. Trabajar con ellas e introducir mejoras son la llave para a adaptarnos a un mundo cambiante.